Valiente, fuerte, decidida, con voluntad de hierro, esta joven piurana -futura defensora de los derechos de las mujeres y los niños, hoy comparte su tiempo entre su empleo como asistente del hogar y sus clases de Derecho y Ciencias Políticas. Con ustedes Beatriz Ticliahuanca Calderón, una emprendedora del hogar.

Nací en el cacerío Machay, distrito de San Miguel del Faique, provincia de Huancabamba, departamento de Piura. En casa vivíamos mi mamá, mi papá, mis 9 hermanos y yo. Soy la número 6.  Mi familia se dedicaba a la agricultura y a la ganadería, por eso desde que tengo uso de razón lo primero que hacía por la mañana era ir a ver mis vacas. Luego llegaba a mi casa, me cambiaba, con las justas alcanzaba a lavarme la cara y salía para el colegio. Siempre llegaba una hora tarde a pesar que el colegio quedaba a 5 minutos de mi casa. Cuando regresaba comía rapidito y otra vez corría a ver a los animales. A las 8 de la noche regresaba a mi casa, mi mamá me decía: “cena”, cenaba, agarraba mi cuaderno, cansada, hasta las 10 de la noche y me quedaba dormida encima de mi cuaderno. Mi mamá me decía: “ya hija, vete a dormir”. Y esa era mi vida.

Un ritmo de vida demasiado fuerte para una niña.

Terminé mi primaria y fui a San Miguel a terminar mi secundaria. Vivía con mi hermana, y casi hacía lo mismo, por las mañanas me levantaba, iba a traer caña para los chanchos, iba a ver las vacas, regresaba a mi casa, planchaba mi uniforme y tenía que ir al colegio. El camino al colegio me tomaba una hora, quedaba bastante lejos y también llegaba tarde, con media hora o una hora de retraso.

¿Cómo te fue en el colegio?

Súper bien. Nunca jalé un curso, si sacaba un rojo en la libreta me ponía a llorar. Me decía: “tengo que salir bien, tengo que aprender para salir adelante”. Desde que tenía 6 años supe que el campo no era para mí, yo tenía que salir a la ciudad, a estudiar, a hacer otra cosa. Pensaba: “si yo quiero apoyar a mi familia tengo que superarme y así poder ayudar a mis hermanos menores, ser un ejemplo para ellos”. Y eso es lo que he tratado de hacer día a día luchar y esforzarme por salir adelante por mí y por mis hermanos, por mi mamá.

Tomar la decisión de venir a Lima debe haber sido difícil.

Cuando vine extrañaba un montón a mi mamá, a la semana quería regresar para ver a mi mamá, me encerraba en mi cuarto y me ponía a llorar. La primera vez vine por 3 meses, con una profesora que me trajo para cuidar a su sobrino. Cuando regresé pensé: “allá si puedo trabajar y estudiar”, porque mis papás no tenían economía para darme educación superior, tengo más hermanos en primaria, secundaria, entonces no podía ser una carga. Tenía 17 años y yo ya sentía que era una carga para mis papás. La segunda vez vine con una tía, entré a trabajar con una señora que tenía una hijita, yo la cuidaba. La casa quedaba por la avenida Venezuela y yo siempre había soñado con estudiar en la Universidad San Marcos que estaba muy cerca de mi trabajo, le dije a la señora que quería estudiar y me dijo que era imposible, ella regresaba a las 10 de la noche. De todas maneras me compré el prospecto, me compré los exámenes, todo lo que necesitaba para estudiar para el examen de ingreso, pero al ver que no tenía apoyo desistí.

Luego entré a trabajar a un restaurant, ahorré, compré una casa en provincia y puse una bodega para que mi mamá tenga un ingreso. Eso fue para ayudarla a ella y a mis hermanos que en esa época estudiaban allí su secundaria. Entonces me dije ya, ahora voy a ahorrar para estudiar.

Ya tenías resuelta tu preocupación de cómo se iban a mantener tu mamá y tus hermanos y ahora estabas enfocada únicamente en salir adelante.

Esa era mi idea. Siempre pensaba en mi familia, en mi mamá, apoyarla, siempre en mis hermanos, entonces después de ese trabajo trabajé con unos americanos que eran de la Embajada de Estados Unidos. Me desperté más, tenían otras expectativas, ellos me ofrecieron llevarme a Estados Unidos y no acepté porque quería estudiar. En ese momento no era mi sueño viajar allá, trabajar allá, mi sueño era estudiar.

¿Cómo conseguiste trabajar y estudiar?

Conversando, diciendo lo que quería. Yo quería entrar a la academia, y le dije a mi empleadora: “señora quiero entrar a la academia pero es de lunes a sábado de 6 a 10 de la noche, qué te parece si avanzo rápido mis cosas, me levanto más temprano, hago más rápido todo, y me das permiso para estudiar cuando termine, qué te parece si probamos un mes, si ves que soy eficiente en el trabajo seguimos o si no rindo me dice sabes qué Betty mejor búscate otro trabajo, me das 15 días, me busco un nuevo trabajo y así puedo estudiar”. Empezamos y al mes le pregunté cómo iba, y me dijo: “estás respondiendo súper bien, sigue”. Entonces seguimos, inclusive me subió el sueldo y me he sentido súper bien. Estoy iniciando mi noveno ciclo, son 12, prácticamente siento que ya pasé la barrera, ya estoy cerca de convertirme en una profesional.

No hay que tener miedo, hay que ir por las oportunidades.

Siempre hablar lo que tú quieres, siempre luchar por lo que quieres, si quieres tener tu empresa lucha por tu empresa, si quieres estudiar lucha por estudiar eso es lo que yo hago día a día, yo lucho todos los días por terminar mi carrera, me faltan 2 años.

¿Con qué sueñas Betty?

Sueño con tener mi propio consultorio y ayudar a las personas que no tienen posibilidad de conocer cuáles son sus derechos. Por ejemplo hay muchas madres solteras que sufren y el papá se desentiende de los hijos, me gustaría ayudarlas y a los niños abandonados. Ese es mi sueño, principalmente en provincia que es donde más hace falta. Hay muchas mujeres que van con sus hijos a las chacras, no mandan a sus hijos al colegio, entonces me gustaría trabajar en eso, apoyar con eso, que los papás pasen una mensualidad y así los niños puedan ir al colegio, las mamás puedan trabajar y dar los alimentos a sus hijos.

¡Eres un gran ejemplo Betty! Muchas gracias por tu tiempo y por compartir tu historia con nosotras.

#TrabajadoraEstudiante

Si eres trabajadora del hogar y buscas un empleo en el que se te permita estudiar ponte en contacto con la empresa Nanas & Amas (Av. Primavera 120 A-217 Chacarilla – Surco) enviando un WhatsApp o mensaje de texto al 977-991-098 indicando que eres una estudiante en busca de empleo. Estarán encantadas de ayudarte.

Si tienes una trabajadora del hogar en casa pregúntale si le gustaría estudiar y apóyala en caso decida hacerlo. Recuerda que el acceso a la educación es un derecho humano fundamental.