Conversamos con Roxx Hendel, cantante, compositora, profesora de canto y conductora de televisión, quien habló fuerte y claro sobre el trabajo del hogar cama adentro.

Cuéntanos Roxx, ¿tienes en mente a alguna trabajadora del hogar a la que recuerdes de manera particular?

A quien recuerdo de manera más especial es a mi querida Guillermina, quien empezó trabajando con mi abuelo, para luego quedarse cuidando a mi papá cuando murió mi abuela (él tenía 8 años) y ser casi como una madre para él. Desde que tengo uso de razón, ella siempre fue parte de mi familia y, hoy por hoy, su familia (hija y nietos) es también la mía.

Has viajado mucho, y has vivido en el extranjero. Comparando con los países que has conocido, ¿cómo ves la situación de las trabajadoras del hogar en Lima? 

A ver, vamos primero con lo positivo, y es que ha mejorado muchísimo la situación a como era cuando yo era chica. Ahora hay más leyes que las protegen, y ellas cada vez están más informadas sobre sus derechos, aunque definitivamente falta mucho por hacer. Los empleadores también tienen que cumplir sus deberes como tales.

Comparando principalmente con países de primer mundo, sí hay una diferencia grande. Allá el derecho de las trabajadoras del hogar está mejor regulado por el gobierno. Evidentemente, siempre hay excepciones, pero en mi experiencia, por ejemplo, estas personas no trabajan más de 8 horas diarias. Y en caso contrario, se les paga horas extra. Es más, en general, se les paga por hora. Pero aquí no ocurre eso. Por eso tengo algunos reparos con el trabajo cama adentro, tan común en nuestro país.

Esto, me parece, viene de décadas atrás en las que el trabajo cama adentro era, por decirlo de alguna manera, “conveniente” incluso para las trabajadoras del hogar porque muchas llegaban de provincia y no tenían un lugar dónde quedarse. Pero puede ser que se nos haya pasado un poco la mano como sociedad. Ya no estamos en esa época. Ahora las cosas han cambiado y no podemos seguir con ese chip. Hay que recordar que estas mujeres están prestando un servicio, como lo prestamos nosotros también en nuestros trabajos. Eso que exigimos como empleados, tenemos también el deber de dar y de cumplir cuando tenemos el rol de empleadores en nuestras casas.

Por otro lado, afortunadamente, las cosas siguen cambiando para bien y, hoy por hoy, para la mayoría de estas mujeres, ser una trabajadora del hogar es algo pasajero, pues es una gran oportunidad para, a la par, estudiar una carrera y convertirse en profesionales, e incluso ahorrar para crear su negocio propio en el futuro.

Eso que dices va muy de la mano con un proyecto que estamos trabajando con Nanas & Amas que se trata de empezar un cambio cultural en Perú para que a las trabajadoras del hogar se le respete su derecho al acceso a oportunidades de educación. ¿Qué nos recomiendas para que el proyecto sea viable?

Hay que agradecer a personas como ustedes que están creando conciencia y haciendo que la gente abra los ojos y empiece a generar un cambio. Me parece genial esto que vienen haciendo, y tal vez podrían trabajar de la mano de gente más joven, con un poco más de llegada, para también influir positivamente en esas generaciones, que finalmente, son el futuro del país.

Creo que gracias a iniciativas como la de ustedes, los empleadores tendrán más conciencia en cumplir con su deber, y el gobierno a exigir que así sea, y velar a su vez por los derechos de estas mujeres. Y ellas también sabrán ejercer sus derechos.

Por favor déjanos un mensaje para mejorar la situación del trabajo del hogar en el Perú.

Hagamos lo correcto como sociedad. Nos quejamos todos a diario de la informalidad de nuestro país, de la injusticia, y de cómo y cuánto nos afecta esto. Bueno pues, siempre se empieza por casa. Entonces, empecemos en las nuestras haciendo lo correcto. Demos el ejemplo a nuestros hijos. Queremos un mejor país, pero ¿qué haces tú en tu casa?

Sé formal para que pidas formalidad, sé justo en tu casa para que pidas justicia en tu país y a tus gobernantes. El cambio es responsabilidad de todos.

¡Muchísimas gracias Roxx!