Conversamos acerca del trabajo del hogar con Vicente Zeballos, abogado, político, ex-alcalde, Congresista de la República, y Ministro de Justicia y Derechos Humanos del Perú, responsable directo de la implementación del Plan Nacional 2018-2021, camino al Bicentenario.

Señor Ministro cuéntenos, ¿cuál es el primer recuerdo que viene a su mente cuando hablamos de trabajadoras del hogar?

En mi niñez, la persona que me atendió y me brindó cariño después de mi madre fue Francisca, Panchita, una persona muy especial a la que aún tengo presente. Después de tantos años aún se mantiene incólume ese sentimiento de gratitud hacia ella, testigo de mis primeras travesuras, una mujer buena y generosa que me brindó su cariño y atenciones. De tanto en tanto la veo y la recibo con mucho afecto.

Nuestro país es un país que no necesariamente se ha caracterizado por el respeto de los derechos humanos de la gente más vulnerable. A partir de la gran responsabilidad que tiene como Ministro de Justicia y Derechos Humanos, ¿con qué sueña usted en cuanto respecta a las trabajadoras del hogar del Perú?

Hay un avance en cuanto a iniciativas legislativas y eso es importante, sin embargo sueño con no quedarnos meramente en lo formal. Que las trabajadoras del hogar sientan que hay un estado que está atento y pendiente de ellas, que se sientan parte importante de nuestra sociedad. El estado y la sociedad tienen que proponer alternativas para su desarrollo: acceso a la salud, a la educación, tiene que construir oportunidades para ellas.

Las trabajadoras del hogar son personas que tienen un legítimo derecho a una expectativa de crecimiento, de desarrollo personal y profesional, de avizorar sueños y esperanzas como los tenemos todos. Creo que un país democrático y solidario tiene que darnos esa ventana de esperanza a todos por igual.

Recientemente se ha compartido el Plan Nacional rumbo al Bicentenario. ¿Qué expectativas tiene respecto a su cumplimiento en lo que se refiere al trabajo del hogar en el Perú?

El Plan Nacional nos abre un compromiso de país. Los derechos humanos son una política de estado que debemos satisfacerla y cumplirla, no con el rigor de una obligación de autoridad sino con el sentimiento y la actitud de un quehacer que debe nacernos a todos los peruanos con sentimientos muy nobles y profundos de identidad.

Nuestro país tiene la obligación de cobijarnos a todos con las mismas expectativas de crecimiento y desarrollo. La expectativa es que las trabajadoras del hogar se sientan actores y protagonistas de nuestra historia.

¿Qué mensaje quisiera enviar a las trabajadoras del hogar del Perú?

Que no pierdan la ilusión y esperanza de que este país tiene que ser diferente. Nos pueden quitar todo pero no el amanecer que siempre tiene que ser mejor.

Cuando avizoramos los primeros rayos de sol de un nuevo día, ese nuevo día tiene que iluminar en nuestra mente nuestros mejores sentimientos de que ese día tiene que ser mejor. Y ese día llegará para todos.

Confiamos en que así será. ¡Muchas gracias!