José María Salcedo, uno de los periodistas más reconocidos y queridos del Perú, llegó nuestro país desde el paìs Vasco en el año 1951 junto con su familia, luego de un viaje de 28 días en barco. De origen humilde, se sorprendió por el racismo que encontró al llegar a Lima: “Subí de clase social en 28 días”, nos dijo. “Era blanco entonces obviamente tenía que ser rico”.

Nosotros no hemos tenido empleada del hogar recién llegados al Perú. Sin embargo, yo veía el trato que familias peruanas de clase media alta le daban a las empleadas domésticas en este país, era espantoso, era absolutamente horroroso.

¿Por qué?

Porque muchas de ellas venían de la sierra, que era vista por los criollos y por los aristócratas limeños como una zona inferior. Había una marginación y una burla por su forma de hablar y de vestir. Yo he visto a chicos de mi edad, cuando tenía 12 años, que les pegaban a las trabajadoras del hogar. Recuerdo una escena en la que yo reacciono violentamente contra una persona que le estaba pegando a manguerazos a su trabajadora del hogar, una cosa indignante.

¿Eso te marcó?

Sí, efectivamente. Porque me di cuenta que en este país existía el apartheid, el racismo. Este es un problema del Perú, el Perú sigue siendo racista.

¿Recuerdas a alguna trabajadora en particular?

Sí, recuerdo a una señora que era lavandera, venía a lavar a la casa con un niño pequeño, y este niño fue creciendo hasta que se convirtió en médico. Entonces yo me di cuenta cuál era la empresa de la señora: la empresa de la señora era su hijo.

¿Por qué crees que hay tan pocas trabajadoras del hogar formales en el Perú?

Porque todos tenemos doble moral. Porque la clase media peruana quiere mano de obra barata. Porque si tú entrevistas a alguien, te va a decir que: “sí, mi trabajadora tiene seguridad social, medicinas, etc, etc”. Pero después, no lo cumple porque es más costoso. Básicamente.

Las trabajadoras del hogar quieren estudiar, sin embargo la mayoría de empleadores no respeta ese derecho humano fundamental.

En el fondo hay el temor a que el pobre estudie, porque si estudias más, reclamas más cosas pues. Tan simple como eso. Ese es el tema que tenemos en Perú, y no solamente en el Perú puedo decir, en otros países también.

Estudiando una trabajadora está en mejor posición para exigir respeto, exigir sus derechos.

Entonces es peligroso, porque además puede ser una competencia incómoda. Es que muchos hijos y nietos de trabajadoras del hogar han estado en universidades y todo. Entonces, el tema de las migraciones ha tenido una primera oleada que ha sido -de alguna manera- la carne de cañón de todo esto. Pero después, han venido segundas migraciones y terceras migraciones que ya han ido estudiando y todo lo demás.

Venimos trabajando en una campaña que promueva que los empleadores respeten el derecho a la educación de sus trabajadoras del hogar.

Pues mira, yo soy un viejo y soy escéptico. Ahora es muy difícil conmover a la clase media de este país cuyo respaldo invisible es el servicio doméstico. Pero tienes que hacer la campaña igual.

Así lo haremos Chema. ¡Muchas gracias!