Carla Vásquez es coach de vida y transpersonal, fundadora de Mirarte, quien el año pasado realizó un importante trabajo de empoderamiento con las jóvenes estudiantes de la promoción del CEBA Juana Alarco de Dammert de manera voluntaria. Quisimos que nos cuente cómo vivieron las estudiantes esa experiencia y qué resultados obtuvieron.

A mitad de año iniciamos este programa que tenía que ver con conocerse primero, conocer cómo ellas estaban relacionándose con el mundo, qué juicios y pensamientos traían de casa que le impedían o les ponían trabas para lograr lo que querían.

¿Cómo las encontraste?

Lo primero que me pasó fue que vi mucha fuerza la gran mayoría muy seguras de qué es lo que querían. La primera vez les preguntamos qué es lo que quieren y la gran mayoría tenía claro a qué es a lo que se quería dedicar, qué quería estudiar después del cole, una quiere ser cantante, otra abogada, una que quería ser diseñadora, otra quiere ser chef, eso me sorprendió mucho.

Son un grupo de jóvenes que no pudo terminar el colegio en el tiempo que se esperaba y que trabajan de día y estudian de noche.

A nosotras nos sorprendió que fueran tan jóvenes, la mayoría tenía 18 a 19 años, pensábamos que iba a ser gente un poquito mayor. Antes los colegios nocturnos eran para gente de 30, y ahora ver a las chicas que en la mañana trabajaban o se dedicaban a otras cosas y en la noche iban a estudiar.

¿Qué temas trabajaron?

Los juicios respecto a ellas mismas, el respeto, la dignidad, el valor. Por ejemplo hicimos un taller de qué es lo que habían escuchado de las mujeres. Todas empezaban a levantar la mano y decían: “que las mujeres son menos”, “que me hacían servir la mesa a mi hermano” y empezaron a sacar ese tipo de cosas y cómo ahora están paradas en un lugar de poder decir: “eso ya no me sirve, eso no es cierto, ahora estamos los dos iguales, y yo me hago respetar”. Conforme fuimos avanzando descubrían “esto es lo que decían en mi casa y ahora yo estoy repitiendo lo mismo”, lo quiero así o no.

Entramos bastante por el respeto a ellas mismas. Hasta dónde ellas pueden permitir ciertas cosas y a qué le tienen que decir no. Hicimos un trabajo bien bonito con ellas de desde dónde lo tienen que decir, por ejemplo desde su dignidad, cómo ellas se valoran, cómo ellas pueden entrar en un espacio de dignidad para decir “no me vuelves a insultar, ni se te ocurra que me vas a pegar o poner una mano encima”.

Trabajamos con el valor con ellas mismas. Saber decir “no” y decirlo desde adentro. Les preguntamos: ¿vas a soportar un grito?, o ¿hasta qué punto estás permitiendo que pasen cosas que no quieres? Cuando no dices, cuando no reclamas, cuando sientes que es tu culpa, en ese momento el otro sigue. Independientemente de si es un hombre o de si tienes algún otro tipo de abuso. Por ejemplo algunas trabajaban en casa y hablaban de los abusos que podían sufrir. Y había cosas increíbles, como que les dan un tipo de comida diferente al que come la familia o que las gritaban mucho.

Es una relación empleador/trabajador en la que tiene que haber mutuo respeto, vemos como muchas veces la gente abusa por este desbalance de poder.

Y ese desbalance de poder lo han vivido desde su casa. Es un aprendizaje que algunas trabajadoras del hogar traen y que las hace más vulnerables a los abusos. Entonces cuando me tratan mal me quedo un poquito más callada, no digo nada, o incluso, no me parece tan mal, me digo que no fue tan grave, por lo tanto lo dejo allí.

Trabajaron también sesiones de respiración, por favor cuéntanos de qué se trata.

Sí, a través de estas sesiones de respiración uno entra en un nivel de conocimiento personal muy profundo, donde salen experiencias que de repente no recuerdas, que sucedieron cuando eras muy pequeña, pero que están trabadas, emocionalmente están allí y afloran con la respiración. Estos aparecen para que liberes, y puedas ver qué es lo que no te permite en este momento realizar lo que quieres en la vida y poder aprender lo que necesites para que puedan lograrlo.

¿Qué apareció en estas sesiones?

Muchas habían sufrido maltrato físico y yo pensaba que era lo que más podía dolerles, pero finalmente cuando terminábamos las sesiones lo que nos decían era que lo que más les dolía era que las hayan sacado chiquitas de su casa. La mayoría vino acá entre los 10 y 12 años, y finalmente lo que más las desestabilizaba y no les daba esa fuerza para decir “esto no quiero, esto sí quiero”, era que las hayan mandado a Lima muy pequeñas para trabajar por un futuro mejor.

Las arrancaron de sus hogares con la intención de que tengan un futuro mejor pero las enviaron solas demasiado pronto cuando no estaban listas.

Entones ahí hay un trabajo emocional que hacer, de sostenimiento para ellas también, de poder decir bueno, tus papás hicieron lo mejor que pudieron hacer por ti, y en ese momento para ellos fue traerte. Las consecuencias tal vez no fueron las mejores pero en temas de decir, ya tengo 18 ya me puedo hacer cargo de mi vida. Entonces empezar a decir soy yo, estas son mis virtudes, esto es lo que tengo que seguir aprendiendo, si no lo sé no es un delito grave, solo lo tengo que aprender. Cómo reforzar bastante su propia autoestima.

Ellas tienen estos sueños grandes pero a veces la gente se los trunca. Hay muchos empleadores que no les dan la oportunidad de estudiar o de seguir estudiando, se van quedando en el camino y sus sueños se van apagando en el camino. Si no tienen programas como el que hicieron ustedes, que las ayuda a ser más fuertes, a aprender a quererse, se les hace más fácil que se apaguen sus sueños rápido.

Nosotras en un momento les enseñamos, bueno eso es lo que él (la otra persona) piensa de ti, pero ¿es lo que tú crees de ti?, ¿qué crees de ti?, porque el otro te puede decir lo que sea, pero solo si tú te la crees te afecta. Te pueden decir por ejemplo que eres una inútil. Cuando eres chiquita y te lo han repetido muchas veces tú creces pensando que es verdad. Y luego  creces en la vida, en el trabajo logras cosas pero en el fondo hay este recuerdito que a veces te dice cuando algo no te sale “eres una inútil, eres una inútil…” Ahora si viene alguien de grande y te dice eres una inútil, o te dice esto no funcionó por tu culpa, y tú escuchas  y te sientes como  una inútil, no tiene que ver con lo que esta persona te dijo, tiene que ver con lo que crees de ti. Ahí es donde nosotras trabajamos, cuáles son esas creencias que no son verdad. Tiene que ver contigo y con ese aprendizaje que traes de chica. Nosotras le llamamos juicios, algunos lo llaman declaraciones, qué es eso que aprendiste que está rigiendo tu vida en este momento, si te sirve genial, si no te sirve hay algo que tienes que desaprender para volver a aprender. Esa fue parte de nuestro trabajo con ellas.

¿Qué cambios viste?

Además de las herramientas que aprendieron para la vida, conforme fue avanzando el programa se logró construir un círculo de confianza en el que había respeto, donde podían compartir sus experiencias y preocupaciones y recibían consejos de sus propias amigas, sin temor a equivocarse. Por ejemplo una alumna que al principio tenía mucho temor de hablar en público, a la mitad del programa empezó a participar, y al final dio su testimonio y agradeció haberse dado cuenta que tenía una voz, que podía decir las cosas sin temor a equivocarse.

Qué importante y qué lindo que hayan podido participar de este programa en el momento en que sus vidas estaban por dar un cambio grande al terminar el colegio. ¡Muchas gracias por haberlas acompañado en este camino!

Acerca del programa MIRARTE

¿Qué puede esperar una persona que va a tomar el programa Mirarte?

Lo primero que va a lograr es conocerse. Nosotros a veces andamos en automático, la gran mayoría anda en automático. Entonces no me sale una cosa y repito lo mismo y me sigue sin salir. O hago una acción diferente y no me sale. Y no damos  un paso más atrás y vemos desde dónde lo estamos haciendo, quien estoy siendo, qué es lo que yo tengo que aprender. De repente, soy muy exigente conmigo. Entonces todo lo hago desde la exigencia. Me rompo el lomo pero desde la exigencia y el sufrimiento. Eso tiene un pro, tiene un beneficio que es que hay cosas que vas a conseguir. Y muchas veces dejamos de lado nuestra  vida personal, te dejas de lado a ti por conseguir lo que quieres, y eso ahora pasa mucho en nuestra sociedad, cuando a prendes a cuidarte y con eso darte un espacio vas a tener otra acciones disponibles como descansar y disfrutar también de tus logros. Entonces Mirarte es un espacio para ti para mirar qué es lo que estas necesitando ahora para tener la vida que quiero. Y para crear lo que queremos crear con una pareja, con nuestros hijos, con nuestros amigos, con nuestros compañeros de trabajo, porque eso nos sirve para toda la vida.

Te invitamos a visitar a Mirarte en su página de Facebook: facebook.com/mirartetransformacion