La periodista y escritora Maria Luisa del Río compartió con nosotras sus reflexiones acerca de la falta de empatía que muchos limeños sienten todavía hacia las trabajadoras del hogar.

Mi mamá tenía 5 hijos y era muy inquieta, ella siempre estaba haciendo ropa, metida en cosas, y no estaba tan metida en la casa, de modo que hemos compartido mucho la crianza con nuestra mama (nuestra nana, nosotros le decíamos mama). Y para mí ese ha sido mi mundo. Tanto, que yo recuerdo cuando era niña haber imaginado que de grande yo sería una empleada del hogar, porque mi mama era una gran referencia para mí. Ella se ha ido de la casa cuando lo decidió, con su jubilación, su CTS, se compró una casita en La Molina, porque mi papá, abogado laboralista, hizo lo correcto con ella, no fue algo especial, fue lo correcto.

¿Actualmente cuentas con ayuda en casa?

Sí, hace 10 años Yanet nos ayuda en casa. Ella trabaja de lunes a viernes, porque por una decisión personal yo nunca he tenido ayuda en casa los fines de semana, si bien los limeños estamos acostumbrados a esto, creo que es lo justo que descanse el fin de semana completo. Yo no entiendo una convivencia con jerarquía con límites o parámetros, nunca ha habido un tema de la comida para unos y la comida para otros, ni en casa de mis padres ni en la mía. Yanet tiene seguro, tiene un mes de vacaciones al año, muy al margen de los descansos que ella necesite por salud o por temas familiares, que no se le descuenta de sus días de descanso, ni se le descuenta económicamente, porque no sería un trato justo, porque para mí ella es un familiar, y tiene doble sueldo en julio y en diciembre, por más que hay que hacer malabares para pagárselos se le da.

¿Por qué todavía tanta gente no valora el trabajo del hogar?

El trabajo del hogar es un trabajo mucho más duro que cualquier otro y es un lujo, un lujo de reyes. Tú te vas a países desarrollados y lo que te cuesta tener una persona que te ayude en casa es carísimo. Ese desprecio por el trabajo del hogar creo que se termina cuando experimentas esta mínima dinámica de quedarte los fines de semana sin ayuda, y ves la chambaza que es. Hace poco un columnista hablaba de que su empleada se había ido de vacaciones justo entre Navidad y Año Nuevo, y que él había tenido que compartir la crianza de su hijo con su esposa, que había pedido vacaciones y que había valorado muchísimo es el trabajo que hace su esposa en su casa… Yo pensé ¿por qué no habla en su artículo del trabajo que la empleada hace en su casa y que es el que sufrieron los dos al quedarse solos?

Por ley todos debemos trabajar como máximo 48 horas a la semana, sin embargo por ley los trabajadores del hogar tienen derecho a 24 horas de descanso continuo semanal. Entonces los empleadores les dan exactamente eso, un descanso de 24 horas a la semana: una trabajadora sale de descanso un sábado a las 6 de la tarde y se le exige que regrese a la casa donde trabaja el domingo a las 6 de la tarde, o sale de descanso un domingo a las 7 de la mañana y debe regresar al trabajo el lunes a las 7 de la mañana.

¿Por qué vas a darle solamente 24 horas de descanso a una persona que tiene familia, que tiene hijos, que tiene otras cosas que hacer? Yo creo que es totalmente abusivo que se hable de 24 horas de descanso porque, empezando: 8 horas las usan para dormir, 3 para alimentarse, para moverse el resto, y se quedaron sin descanso, no es humano. Además necesitan, como todo el mundo, hacer trámites, como todo el mundo ir al médico, hay que terminar con eso ya.

¿Qué hace falta para mejorar la situación actual de las trabajadoras del hogar?

Creo que hay un complejo en la sociedad limeña, mucha necesidad de diferenciar: yo soy la patrona y tú la empleada, que se vea quién es quién, que la empleada camine atrás o vaya atrás en el auto. La gente que las quiere maltratar va a dejar de hacerlo sólo porque la ley se lo impide o porque hay un marco legal que la obliga a actuar de la manera correcta, pero conseguir eso sería ya un tremendo avance. Tiene que haber un cambio muy grande, porque no es que faltan dos cositas más para tener el marco legal adecuado, se debe empezar por leyes justas, bien estrictas, y por hacer que se cumplan.