Hoy se conmemora el Día Internacional de La Mujer. Si bien como sociedad tenemos todavía un largo camino por recorrer, historias llenas de  esfuerzo, lucha e ilusión como la de Janet, una trabajadora del hogar que sueña con convertirse en empresaria, nos llenan de esperanza.

Yo soy Janet Calderón Romero, de Cajamarca- Cajabamba de un caserío que se llama Jocos.  Llegué a Lima en el año 2000 con mis hermanas y unas primas. Vinimos porque tenemos una tía que vive aquí y que siempre nos hablaba de Lima, que era una ciudad bonita. Mi hermana mayor nos animó, nos dijo vamos, y nos vinimos.

¿Vinieron a Lima de turismo?

Vinimos para trabajar y juntar dinero para celebrar los 15 años de mi hermana menor. Dijimos vamos a trabajar un año y a juntar. Al final mis primas se regresaron y yo me quedé con mis hermanas.

¿Cómo consiguieron trabajo?

Fue difícil. Vinimos pensando en trabajar en casa porque ya anteriormente habíamos trabajado en Trujillo. Yo empecé a trabajar desde los 11 años lavando platos y cuidando a un bebe. Como repetí el año en primaria mi papá me dijo que tenía que trabajar. Él trabajaba en un establo y el dueño del establo le pidió que una de sus hijas lo ayude porque tenía un bebe, y quería que yo vaya para que juegue con el bebe.

A los 11 años, ¿sabías de qué se trataba ese trabajo?

No sabía, me dijeron solamente para que juegues con el bebé y cuando me llevaron me hicieron lavar platos y cosas de la casa. Trabajé cama adentro un par de meses y luego mi papá me dijo regresa a la casa, prefiero estar con mis hijos juntos. Luego mi papá nos tuvo que sacar de Cajamarca por el terrorismo, unos años después que pasó todo nos regresamos y finalmennte con mis hermanas decidimos venir aquí.

Tenía 20 años cuando llegamos a Lima. Llegamos en la mañana y en la tarde mi tía nos llevó a una agencia para trabajar. Llegamos cuando mi tía tenía problemas con su esposo, entonces nosotras nos teníamos que ir el primer día sí o sí. Y nos fuimos.

A mí me mandaron a trabajar con un policía. Y en mi casa nunca hablábamos palabras fuertes y en casa el policía hablaba sus groserías, entonces era difícil. Pero así estuve 3 meses. Me salí y empecé a buscar otro trabajo por agencias, no me fue tan bien hasta que llegue acá.

¿Cómo es tu vida ahora?

Trabajo de lunes a viernes y los sábados estoy estudiando para terminar la secundaria. Estuve estudiando computación 3 veces a la semana pero me piden mi certificado de secundaria así que estoy terminando para regularizar mis papeles. Me reúno con mis hermanas que están acá en Lima, acabo de estar de un mes de vacaciones en Cajamarca con mis familia.

¿Con qué sueñas Janet?

Sueño con tener mi casa propia en Cajamarca, y poner un negocio porque yo no soy tanto de la chacra. Quiero tener una panadería y tener una línea de transportes. Por eso junto mi plata. Estoy pensando juntar un monto y que mi papá se haga un préstamo y con eso se podría empezar. Porque juntar todo el capital es más difícil.

¿Cómo ahorras?

En el banco.

(Nota: Atención bancos, ya es tiempo de ir pensando en bancarizar a las trabajadoras del hogar)

Esclavitud en Lima del 2017

Quisiera contarle algo. Tengo una compañera en mi colegio que tiene 17 años y es del Cusco. La pena que me da es que la han traído con engaños. A su papá le dijeron que la harían estudiar y le pagarían su sueldo, y solo sale de la casa donde trabaja para ir al colegio el sábado y además no le pagan nada.

Yo la quise sacar de su trabajo pero es menor de edad y de repente la señora tiene sus papeles. Estamos esperando a que cumpla 18 años en octubre. La señora que la tiene en su casa le ha dicho que no hable con nadie porque en Lima todos son malos. Ni Facebook tiene, ahí estamos con la profesora esperando a que cumpla 18 años para ver cómo la ayudamos.

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Si bien historias como la de Janet nos llenan el corazón de ilusión y esperanza, sigue siendo un día en el que todos debemos recordar que todavía en esta Lima del 2017 las palabras: pobreza, desinformación, abuso y esclavitud, permanecen lamentablemente presentes en las vidas de miles de nuestras mujeres. Todavía tenemos un largo camino que recorrer. Y en eso estamos.