Conversamos con el reconocido periodista Nicolás Lúcar quien sacó a la luz problemas sociales de los que no se suele hablar: niños que se están criando sin sus madres y la indiferencia de los empleadores por sus empleados.

Nicolás: Yo creo que el trabajo del hogar es una realidad que en general tratamos de olvidar. Estaba chequeando la lista de estadísticas y hay más de medio millón de trabajadoras del hogar en el Perú. El grave problema es que son trabajadores, la mayoría mujeres, que son consideradas de segunda categoría, que tienen menos derechos, menos de todo.

Muchísimas de estas trabajadoras viven en las casas en donde trabajan y eso plantea dos problemas: 1) la cantidad de la horas que tienen que trabajar (al final no trabajan 8 horas sino que son 14 hasta más), son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse como se dice, y 2) un problema social muy serio: que son separadas de sus hijos porque la mayoría son madres. Entonces ¿esto qué genera?, que tenemos miles de chicos que están creciendo separados de sus mamás, cuidados por la tía, la abuela, la vecina o quien sea y que eso genera cierto nivel de resentimiento o frustración porque tienen a la mamá con ellos un día a la semana. Y el día que llega la mamá tiene que lavar la ropa para los chicos, hacer las cosas de la casa y ese único día no puede estar con los sus hijos.

Como sociedad moderna tenemos como reto que este régimen de servidumbre tiene que acabar: ellas deberían entrar a trabajar en las mañanas, cumplir con su horario, si trabaja más horas de las que corresponde deben recibir una compensación por eso, y luego deben como todos regresar a su casa para estar con su familia. En mi casa nadie se queda dormir y todos tienen seguro, CTS, todos los beneficios.

Sin embargo hay una tendencia de mucha gente a pagar mal, a tratar mal, a no comer en la misma mesa. Hay cosas que perturban, como la mala educación de muchos de nuestros chicos que en casa tiran la toalla al piso, se bañan se cambian y tiran la ropa, saben que hay alguien que los va a resolver el problema y no tendría que ser así. La persona trabaja en casa está ahí para limpiar, no tiene por qué hacer las cosas que tendrías que hacer tú como individuo. Entonces yo pienso que estamos mal en este tema. Me he ganado un montón de enemigos porque a la gente no le gusta que se hable de esto.

Finalmente hay otro tema que me parece importante tocar, es que hay muchas trabajadoras del hogar que viven en asentamientos humanos en lugares de precariedad y la gente para la que trabajan ni siquiera les pregunta si tienen agua en sus casas. Uno como empleador debería interesarse porque la gente que trabaja contigo tenga un mínimo de condiciones de vida. Hay muchas cosas por cambiar.