Conversamos con la conocida periodista Valia Barak acerca de la situación actual de las trabajadoras del hogar en el Perú: de la relación trabajadora – empleador, los salarios, el derecho a la educación, la falta de difusión de la ley y de cómo lamentablemente en nuestra sociedad todavía hay quienes consideran a las trabajadoras del hogar ciudadanas de segunda clase.

Valia, cuéntanos ¿qué relación tienes con las trabajadoras del hogar, conoces alguna personalmente?

Mira yo tengo una relación cercana con las trabajadoras del hogar, porque soy la mayor de 7 hermanos entonces comprenderás que teniendo a papá y mamá trabajando fuera de casa era necesario que alguien nos ayudara. Siempre hemos tenido una persona que nos ha ayudado en casa: poniendo el orden, ordenando, mientras que nuestros papás no estaban. Gracias a Dios he tenido padres que siempre me enseñaban que todos somos iguales que siempre se tiene que respetar a todos, como son personas que hacen valer sus derechos los derechos de los demás se han respetado. Yo recuerdo que en mi casa mi mama decía que la persona que trabajaba con nosotros era su secretaria o la llamaba por su nombre, nunca se refería a ella como “mi empleada”.

¿Actualmente cuentas con alguien que te ayuda en casa?

Ahora a partir de que soy mamá cuento con una persona en casa que es mi brazo derecho y a ella no solamente lo respeto cumpliendo lo que dice la ley, sino más. Por ejemplo mi esposo y yo  hemos decidido que ella tenga no 15 días sino un mes de vacaciones pagadas y simplemente porque ella es la persona con la que yo trabajo y creo que merece que sus derechos sean respetados al igual que los míos. Entonces sí, yo levanto mi voz de protesta cuando siento que algún derecho es pisoteado, ¡cómo no voy a reconocer los derechos de los demás!

¿Consideras que la relación trabajadora empleadora que tienes en la actualidad es similar a la que tenía tu entorno cercano hace algunos años atrás?

Como te digo mi experiencia es como la que te he narrado pero también siento que en mi entorno cercano todavía se considera que las trabajadoras del hogar son personas de segunda categoría, no sé si son conscientes o no, pero sí marcan una diferencia. Encima son bien roñosos, veo gente que tiene un poder adquisitivo por encima del promedio que a la hora de pagar es muy dura, y yo les pregunto: “Si eso pasaría en tu empresa ¿reclamas no?, entonces es lo mismo con quien te está brindando un servicio”.

¿Crees que las condiciones de trabajo han cambiado en los últimos años?

Creo que algunas cosas han cambiado es importante porque ya por ejemplo ahora hablamos de leyes, ya hay un respaldo. Y no solo es porque tú seas buena o mala gente, sino porque la ley está dada y estás obligado a cumplirla.

Ahora que la ley no se cumpla es otra realidad. Yo sé que solo el 5% de las trabajadoras del hogar tienen sus derechos y se los respetan y  me parece que antes era muchísimo peor. Entonces no hay que ser pesimistas, hay que ver que se ha avanzado pero que aún nos falta muchísimo.

¿Conoces la ley de las trabajadoras del hogar?

Sí, claro. Estamos en un país donde leyes hay y de sobra, el problema es que no se hacen cumplir. Me parece importante que por lo menos se esté legislando en esa materia, antes ni siquiera se miraba ese tema, el trabajador o trabajadora del hogar eran parte del mobiliario en tu casa, ahora se le reconoce como un ciudadano que tiene derechos y deberes, el tema es que si bien se ha avanzado no se va a la misma velocidad en cuanto a la implementación de la ley a la reglamentación que es lo que muchas veces frena su puesta en escena.

¿Por qué crees que la mayoría de peruanos todavía no conoce esta la ley de los trabajadores del hogar que tiene ya 13 años de promulgada?

Porque no se ha hecho mucha difusión. Creo que no hay difusión suficiente, yo me considero una persona medianamente informada, yo no tenía ni idea de lo que la ley decía al respecto a los derechos y deberes de los trabajadores del hogar, es más los mismos trabajadores y trabajadoras no conocen cuáles son sus derechos, hay que difundir más eso, y hay que ser más estrictos a la hora de hacer cumplir la ley también.

Lo que pasa es que  los empleadores dicen: ¡No! que no sepa ¿Qué cosa? Se va a revelar, ya no va a querer trabajar. Pero para eso está la autoridad para hacer valer la ley, la ley es la ley, te gusta o no te gusta es tu problema pero la ley tiene que hacerse cumplir.

¿Qué opinas de la sección que indica que el salario se debe determinar de mutuo acuerdo (puede ser mucho menos que el sueldo mínimo)?

Ahí está por ejemplo, es otra batalla. Yo considero que lo mínimo que debiera ganar un trabajador del hogar es el mínimo, o sea la negociación debiera partir teniendo como base el sueldo de la remuneración mínima vital. Pero muchas veces cuando he defendido eso, incluso en el entorno familiar me dicen “ah claro, porque tú ganarás mucho pues”, y yo digo: “no, no es eso simplemente creo que es lo justo, lo equitativo”. Es complicado porque cada realidad es diferente. Imagínate me pongo a pensar como hace una trabajadora del hogar que cuide 3 niños, frente a otra que cuide un niño, quién establece cómo medir eso, no solamente por la responsabilidad que tiene sino porque es mayor trabajo, ¿cómo esa persona puede ganar menos de la remuneración mínima vital? Por eso la ley tiene que ser clara y precisa.

Por ejemplo en la ley se estipula claramente que las trabajadoras del hogar tienen derecho a estudiar (y es adicionalmente un derecho humano), sin embargo en la actualidad las trabajadoras del hogar que estudian son cada vez menos. ¿Por qué la gente no está dispuesta a permitirles ejercer este derecho?

Porque no se dan cuenta. De pronto no toman conciencia de que tu trabajadora no es tu esclava, que la etapa de la esclavitud ya gracias a Dios hace muchísimo tiempo fue abolida de nuestro país, no se dan cuenta que esa persona tiene derechos y deberes. Y así como tú eres tan estricto a la hora de hacerle cumplir lo que tú consideras su deber, tú también tienes el deber de reconocer que esa otra persona para comenzar no debiera trabajar más de 8 horas al día, no 12, que tampoco debe esperar hasta las 12 de la noche para prepararse la comida. Es una persona que está cumpliendo un rol, pero también tiene que seguir desarrollándose como ser humano, como persona. Lo que pasa también es que hay por un lado desinformación, por otro lado prejuicio y por otro lado esa costumbre tal vez heredada de seguir viendo a esa persona a quien te brinda un servicio como alguien de segunda categoría. Si tú ya partes de esa visión ya no lo reconoces como alguien igual a ti sino ya lo ves en un escalón más bajo, y eso creo tiene que cambiar.

De pronto yo no sé ahora pero antes había lo que llamaban la nocturna que eran clases como se dan en el colegio pero se daban en la noche pero que es básicamente para personas como  trabajadoras del hogar que no habían podido terminar sus estudios, pero que lo hacían en la noche cuando ya están libres, terminaban la jornada. Yo no sé si ahora sigue habiendo esos colegio y si no los hay pues debería promoverse el Ministerio de Educación debiera promover eso porque es una buena alternativa y que haya más instituciones que puedan darles facilidades a los trabajadores del hogar para que puedan no solo culminar sus estudios sino también carreras técnicas y porqué no universitarias, pero con ciertas facilidades para que puedan culminar con éxito su meta. A estos colegios se les conoce ahora como CEBA: Centros de Educación Básica Alternativa, y ofrecen educación primaria y secundaria por las noches.

¿Qué recomendación podrías darle a nuestra sociedad para mejorar la situación de las trabajadoras del hogar?

A mí no me gusta mucho dar consejos ni mucho menos porque no creo ser la voz autorizada ni soy la dueña de la verdad, pero creo hay líneas generales porque el tema de las trabajadoras del hogar es solo una pincelada de un problema mucho más complejo. Creo que como todo en la vida tenemos que partir en principio de reconocernos en los otros. Actuar con respeto creo que si en la vida para hacer algo para tomar una decisión partes del respeto, la cosa va bien, porque el respeto implica que yo reconozco que tú eres una persona diferente pero eres una persona, eres un ciudadano con derechos y deberes igual que yo y que en la medida que tengamos una vivencia pacífica y respetuosa podemos juntos salir adelante.

Creo que en principio el respeto dos entender de una vez por todas que un trabajador (a) del hogar es una persona que te está brindando un servicio por el cual tú debes pagar, por el cual esa actividad se debe desarrollar en un clima laboral óptimo como el que tú reclamarías para ti. Simplemente lo que siempre dicen las mamás “no le hagas a otros lo que no quieres que te hagan a ti”,  y si lo vemos al revés de igual manera aquello que reclamas para ti como valido pues es válido también para la otra persona, especialmente si se encarga de tu casa, de lo más preciado que tiene uno que son los hijos. Cómo no vas a tenerle consideración.

Y como periodista ¿qué recomendación nos darías para difundir la importancia de la problemática que se afronta en el trabajo del hogar en la actualidad?

Los medios de comunicación deben cumplir su rol en la sociedad que es difundir dar información. En ese caso dar herramientas a los trabajadores y trabajadoras del hogar y a sus empleadores, para que podamos unos respetar esos derechos y otros hacerlos valer. Se trata de conversar de llegar a acuerdos. Más difusión, sería genial que los medios de comunicación se involucraran, pudieran hacer mayor difusión y ejercieran algún tipo de presión por lo menos por este grupo de la sociedad que ahora está en desventaja pueda tener posibilidades de mayor desarrollo.

¿Podemos contar contigo?

Dalo por hecho, ya te digo gracias a Dios mi experiencia ha sido bastante positiva. Si puedo colaborar en algo cuenten conmigo.

Muchas gracias.