About administrador

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Más cerca de lo que te imaginas…

“A los 10 años mi mamá me dejó en la casa de una señora extranjera que era bien buena, para que la ayude. Yo ni sabía qué era una refrigeradora, nunca había visto. El primer día guardé todo en la refrigeradora: cucharas, cuchillos, tenedores, platos. Vivían por el Malecón, trabajé tranquila por dos meses, con ella, su esposo y sus hijitos. Hasta que un día la señora salió con los niños y me fui a dormir, pero me olvidé de ponerle cerrojo a mi cuarto y el señor entró, yo estaba dormida pero sentí cuando me agarró la pierna, la luz estaba apagada…no pude ni gritar del miedo, gracias al cielo la señora se había olvidado algo y regresó, en ese ratito justo, la puerta del garage sonó y el señor salió corriendo, qué hubiera pasado si no... A la mañana siguiente le dije a la señora que tenía que regresar urgente a mi pueblo. Pobrecita la señora, era buena, no le conté nada porque seguro no me iba a creer.” - Celia, 26 años “Toda mi familia vive en Puno señorita, toda, no los veo hace más de 40 años. Trabajo con una abuelita en una casona de San Isidro, bien grande, sus hijos viven fuera del Perú y no la vienen a ver, por algo será. Hace tantos años trabajo con ella que ya ni me acuerdo. No me dejó estudiar, nunca fui al colegio, eso me pone triste. Me da mi propina, 150 soles al mes, y me deja que viva con mi hijita en su casa. Yo hago de todo, cocino, lavo, plancho, arreglo el jardín... es bien avara la señora, tiene mucho dinero, recibe invitados, hace fiestas, y a veces yo misma tengo que comprar mi azúcar, mi [...]

Una Historia Familiar

Vicky no pudo conciliar el sueño esa noche. Pasaban por su cabeza las miles de historias que había escuchado de su mamá, de su tía, de algunas de sus amigas del barrio, y rezaba pidiendo de corazón tener buena suerte. Se levantó de madrugada para empezar a alistarse. Sin desayunar salió a las 5:00 am de su casa, hacía frío y estaba tan oscuro que hasta miedo le daba, nunca había salido tan temprano, pero no quedaba otra. Tomó una combi vacía, ojalá avanzara rápido y llegara a tiempo, ojalá el chofer y el cobrador sean buena gente. El tráfico de Lima no tiene hora punta, pensó. Llegó a tiempo, antes de las 7 de la mañana. Una señora la saludó y le entregó su uniforme blanco. A la próxima subes por la escalera de servicio, le dijeron. Pero si hay ascensor, pensó, bueno, mente positiva. El departamento era inmenso y muy elegante, nunca había visto uno tan bonito, qué lindo pensó. Al final del recorrido le enseñaron su dormitorio, era tan pequeñito y sin gracia que parecía salido de otro lugar, entraba solamente una cama diminuta y tenía una puertita al lado para un baño sin lavadero. Si quieres caño puedes usar el de la lavandería, le dijeron. No le preguntaron muchas cosas, ya la habían entrevistado antes, y bueno, a quién le importaba si ese día era su cumpleaños, el otro año sería diferente. Pero no, al año siguiente tampoco la saludaron por su cumpleaños, si ni siquiera sabían su apellido, Vicky nomás le decían. Cuando era cumpleaños de alguien de la casa, de algún familiar, o de un amigo de los señores, tenía que quedarse despierta hasta las mil quinientas, y si [...]