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Conoce la historia de Rocío, una emprendedora del hogar

Rocío Alarcón es una joven de 25 años, que nació en el pueblo de Cachora, en Apurímac. Creció con sus padres y hermanos menores en el campo, y estudió hasta quinto de primaria en el colegio de su pueblo porque su padre enfermó y tuvo que dejar de asistir a clases. A los 14 años decidió mudarse a Lima, a la casa de unos tíos. Sus padres no estuvieron de acuerdo, Lima estaba a más de 20 horas de camino, y principalmente por su juventud. Pero ella decidida y rebelde los convenció, vendría a Lima a estudiar y a construirse un futuro mejor, y así lo está haciendo. Está muy cerca de terminar la secundaria y es la propietaria de una ferretería que pronto tendrá una sucursal. Te invitamos a conocer su historia. Buenos días Rocío. Buenos días. Por favor cuéntanos por qué decidiste venir a Lima Quería seguir estudiando. Llegando a Lima mi tío me inscribió en un colegio en el Callao, habré estudiado 4 meses, y luego me fui a vivir a la casa de otra tía. ¿Por qué? Porque no podía estudiar, tenía que trabajar en la casa y no me alcanzaba el tiempo para ir al colegio, en la casa de mi tío hacía de todo. Pero en la casa de mi tía pasó lo mismo, ella me ofreció buscarme un buen colegio y ayudarme, pero fue lo mismo. Ella tenía su tienda, y yo la ayudaba limpiando, arreglando todo en la tienda y después cuidando a sus hijitos. Mi papá se enteró y se molestó, me dijo que regrese, y yo iba a regresar. Pero otra de mis tías tenía un jefe que tenía un negocio, y me dijo que trabajara con él, que me iba [...]

Entrevista a Obdulia Guevara, Secretaria General del SINTTRAHOL

En esta oportunidad conversamos con la señora Obdulia Guevara Neyra, Secretaria General del Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores del Hogar de la Región Lima. Conoce qué opina acerca de la situación de las trabajadoras del hogar hoy, y qué esperan conseguir en los próximos años. Buenos días señora Guevara, muchas gracias por recibirnos. Buenos días. ¿Cómo llega a conocer el mundo de las trabajadoras del hogar? Mire yo soy trabajadora del hogar desde muy niña, desde la edad de 7 años, empecé a trabajar por la necesidad de mi familia. Soy de Huancabamba, Piura, a los 22 años vine a Lima a trabajar porque todos decían que aquí la situación era mejor, que el pago era mejor. Podría contarnos alguna experiencia positiva que haya tenido como trabajadora del hogar. Así como ha habido dificultades y situaciones duras que en realidad no vale la pena recordar, también  he tenido bonitas experiencias como por ejemplo cuando trabajé en San Isidro con una abuelita. En su casa vivíamos las dos solas, y siempre la iban a visitar sus hijas y sus nietos. La señora me decía “hija, tú tienes que estudiar, que aprender, eres joven”, eso es lo que siempre me decía y siempre lo recuerdo. Muchos empleadores nos dicen “no es necesario que estudies”, pero sí es necesario. Por ejemplo hay familias que manejan las comidas con recetas, hay prendas que vienen con instrucciones especiales de lavado, y si una no sabe leer, cómo podría trabajar. Si bien es cierto para cuidar ancianitos lo ideal es que lo realice una enfermera, muchas veces nosotras las trabajadoras del hogar lo hacemos. Yo he cuidado a una señora ancianita con una enfermedad muy avanzada, leía la receta que su médico [...]

Entrevista a la hermana Julia Flores asesora de ANTRAH

En esta oportunidad conversamos con la hermana Julia, directora del CETPRO (Centro Educativo Técnico Productivo) Vicenta María, gestionado por las religiosas de María Inmaculada y cuyas estudiantes son en su gran mayoría trabajadoras del hogar. Hermana Julia cuéntenos por favor ¿qué se puede estudiar en el CETPRO Vicenta María? Modistería, computación, cheff, cosmetología, bijutería y manualidades. Estos cursos se dictan por módulo, cada uno dura 3 meses. El costo es muy barato, más que todo es una colaboración con nuestro fin. ¿Es cierto que las estudiantes pueden residir aquí? Si, la residencia es solamente para las estudiantes que llegan muy jovencitas, de 17, 18 años, que acaban de llegar de provincia. Les damos la oportunidad de que se centren en Lima y luego las ubicamos en un centro de trabajo, residen con nosotras por lo menos un mes. Es como para que tengan tiempo de aprender a manejarse en la ciudad. Sí. Aquí funciona también la ANTRAH Así es, aquí funciona la Asociación Nacional de Trabajadoras del Hogar. ¿Cómo inicia el vínculo de su congregación religiosa con las trabajadoras del hogar? Desde siempre. La fundadora de la congregación de religiosas de María Inmaculada nació en Cascante, un pueblito de España, a fines del siglo XVIII. Era hija única y sus padres la enviaron a Madrid, a la ciudad, con sus tíos, para que pudiera estudiar. A pesar de que la recibieron con mucho cariño, Vicenta María sintió en carne propia ese desarraigo familiar desde muy jovencita, tenía solo 11 años. Sus tíos eran católicos practicantes, y su tía Eulalia tenía como labor apostólica visitar unos hospitales, e hizo que Vicenta María la acompañara en su labor. Era la época del fin de la Guerra Civil Española, había mucha pobreza, y las señoras pudientes [...]

Más cerca de lo que te imaginas…

“A los 10 años mi mamá me dejó en la casa de una señora extranjera que era bien buena, para que la ayude. Yo ni sabía qué era una refrigeradora, nunca había visto. El primer día guardé todo en la refrigeradora: cucharas, cuchillos, tenedores, platos. Vivían por el Malecón, trabajé tranquila por dos meses, con ella, su esposo y sus hijitos. Hasta que un día la señora salió con los niños y me fui a dormir, pero me olvidé de ponerle cerrojo a mi cuarto y el señor entró, yo estaba dormida pero sentí cuando me agarró la pierna, la luz estaba apagada…no pude ni gritar del miedo, gracias al cielo la señora se había olvidado algo y regresó, en ese ratito justo, la puerta del garage sonó y el señor salió corriendo, qué hubiera pasado si no... A la mañana siguiente le dije a la señora que tenía que regresar urgente a mi pueblo. Pobrecita la señora, era buena, no le conté nada porque seguro no me iba a creer.” - Celia, 26 años “Toda mi familia vive en Puno señorita, toda, no los veo hace más de 40 años. Trabajo con una abuelita en una casona de San Isidro, bien grande, sus hijos viven fuera del Perú y no la vienen a ver, por algo será. Hace tantos años trabajo con ella que ya ni me acuerdo. No me dejó estudiar, nunca fui al colegio, eso me pone triste. Me da mi propina, 150 soles al mes, y me deja que viva con mi hijita en su casa. Yo hago de todo, cocino, lavo, plancho, arreglo el jardín... es bien avara la señora, tiene mucho dinero, recibe invitados, hace fiestas, y a veces yo misma tengo que comprar mi azúcar, mi [...]

Una Historia Familiar

Vicky no pudo conciliar el sueño esa noche. Pasaban por su cabeza las miles de historias que había escuchado de su mamá, de su tía, de algunas de sus amigas del barrio, y rezaba pidiendo de corazón tener buena suerte. Se levantó de madrugada para empezar a alistarse. Sin desayunar salió a las 5:00 am de su casa, hacía frío y estaba tan oscuro que hasta miedo le daba, nunca había salido tan temprano, pero no quedaba otra. Tomó una combi vacía, ojalá avanzara rápido y llegara a tiempo, ojalá el chofer y el cobrador sean buena gente. El tráfico de Lima no tiene hora punta, pensó. Llegó a tiempo, antes de las 7 de la mañana. Una señora la saludó y le entregó su uniforme blanco. A la próxima subes por la escalera de servicio, le dijeron. Pero si hay ascensor, pensó, bueno, mente positiva. El departamento era inmenso y muy elegante, nunca había visto uno tan bonito, qué lindo pensó. Al final del recorrido le enseñaron su dormitorio, era tan pequeñito y sin gracia que parecía salido de otro lugar, entraba solamente una cama diminuta y tenía una puertita al lado para un baño sin lavadero. Si quieres caño puedes usar el de la lavandería, le dijeron. No le preguntaron muchas cosas, ya la habían entrevistado antes, y bueno, a quién le importaba si ese día era su cumpleaños, el otro año sería diferente. Pero no, al año siguiente tampoco la saludaron por su cumpleaños, si ni siquiera sabían su apellido, Vicky nomás le decían. Cuando era cumpleaños de alguien de la casa, de algún familiar, o de un amigo de los señores, tenía que quedarse despierta hasta las mil quinientas, y si [...]